En el último Wednesday Break celebrado en CAPSiDE, Enric Segarra destacaba, entre otras cosas, la importancia de que el departamento comercial de una empresa sea capaz de intuir o detectar los cambios de paradigma en la industria y que la empresa lo respalde y apueste por ello para poder liderar el sector a medio o largo plazo. En el campo tecnológico por ejemplo, se está consolidando ya el cambio de paradigma del hierro (servidores físicos apilados en centros de datos) al cloud (máquinas virtuales generadas on-demand). Del mismo modo, el equipo de operaciones debe detectar los cambios de paradigma de su campo y adoptarlos si encajan en la estrategia y filosofía de la empresa y del mismo equipo.

En Managing Your Self, Jagdish Parikh muestra cómo las cosas están cambiando en todos los aspectos y todos los niveles: cuando antes las estrategias eran planeadas, ahora se aprecia la innovación; las viejas estructuras eran jerárquicas, mientras que ahora tiene más forma de red intercomunicada; antes el valor se encontraba en “ser igual pero mejor” que la competencia, ahora se buscan los factores diferenciadores; se está cambiando el foco de atención de la institución al individuo; y el liderazgo ya no busca ser dogmático, sino inspirador.

Para los equipos de operaciones, los cambios se dan en 2 aspectos:

Quedarse atrás en cualquiera de los dos aspectos puede tener graves repercusiones en el futuro de la compañía. En este sentido, se ha hablado largo y tendido de las metodologías ágiles que hace ya años que están desplazando poco a poco los viejos métodos. Los cambios que implican las metodologías ágiles van desde la gestión del equipo por parte del CTO a las tareas de cada día para los operadores.

En administración de sistemas, concretamente, se daba hasta hace poco de forma habitual el modelo de vieja escuela consistente en sysadmins trabajando individualmente, en proyectos separados, con asignación de tareas por temas (él es experto en bases de datos, ella en servidores web, el de más allá en clústeres de computación, etc.). Esto supone diversos problemas, empezando por un bus factor bajísimo, incluso hasta de valor 1. Esto significaría que, en caso que uno de los componentes del equipo faltara, el proyecto no podría continuar sin graves problemas o retrasos importantes, con indeseables consecuencias para la compañía.

Las metodologías ágiles empujan al equipo a comunicarse, a trabajar juntos, a implicar a todo el mundo en todas las tareas, con una visión conjunta.

Esto no significa que todos los miembros de un equipo hagan el mismo trabajo, pero sí que estén al corriente de lo que hacen los compañeros, para así detectar problemas rápidamente y solucionarlos. Todo el mundo se mueve en la misma dirección. Los equipos ágiles son flexibles, se adaptan a los imprevistos y tienen un alto bus factor. Algunas de las más conocidas son el Kanban, el Scrum o el Extreme Programming.

Aunque se suele hablar de estas técnicas en referencia a equipos de desarrollo de software, son también perfectamente aplicables a los administradores de sistemas. Una reunión conjunta el pasado mes de marzo entre el grupo de Sudoers de Barcelona y la Comunidad Agile-Barcelona reveló, tras comparar experiencias, que los problemas que afectan a unos y otros no son tan diferentes como ambos grupos suelen pensar. Se coincidió también en que, aunque parece evidente que las nuevas metodologías pueden ayudar muchísimo a la productividad de los equipos y a reducir el estrés de los individuos, la resistencia de algunos gestores o miembros de los grupos hacía que fuese duro implantarlas. Sin embargo, se concluyó que vale la pena intentarlo e insistir, pues al romper esta resistencia inicial, las ventajas se ven en seguida.

Los stand-up meetings de Scrum, la limitación de las tareas que se pueden aceptar de KanBan, o el Pair Programming de Extreme Programming son sólo algunas técnicas concretas que se pueden aplicar. Sin embargo, cada equipo puede adaptar estas técnicas a su estilo y funcionamiento habitual. Si los componentes del equipo están cómodos y la aplicación de las metodologías no es forzada, el cambio es más fácil y todo el mundo se beneficia.

En equipos dedicados a la tecnología, mantenerse al día de los cambios del sector es crucial para ofrecer los mejores servicios de forma rápida y ágil, para no atar al cliente a una solución que se queda anticuada en poco tiempo y para no responder lentamente a nuevas necesidades. Tener un equipo de sysadmins flexible, dispuesto a escuchar y aprender, capaz de responder a las emergencias sin causar perjuicios a otros clientes, y que no sufra si falla algún miembro, es un factor vital para el éxito del departamento TIC de cualquier empresa.

En CAPSiDE hace ya tiempo que utilizamos metodologías ágiles en nuestro equipo de “operaciones”, e intentamos mejorarlas y adaptarlas a las necesidades reales de nuestros ingenieros y clientes. Con ello hemos notado una mejora considerable en eficiencia y aprendizaje del equipo, que se traduce rápidamente a un mejor y mayor valor para nuestros clientes.

TAGS: agile, devops, metodología

speech-bubble-13-icon Created with Sketch.
Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*
*